Acceso Diego Rivera

En los últimos años se han abierto más posibilidades de agilizar el tráfico vehicular en Guanajuato. Esta ha sido la última gran obra para unir rápidamente la entrada a la ciudad con el centro.

Es una desviación justo atrás de la Glorieta Santa Fe, junto a un conocido hotel, que abre caminos en ambos sentidos. Este nuevo boulevard de más de cinco kilómetros de longitud, se encuentra rodeado de vegetación y cerros muy típicamente guanajuateños, como el de La Bufa y el del Hormiguero.

El boulevard conduce a un gran túnel, obra contemporánea de la ingeniería de la ciudad, que ha sido posible gracias al conocimiento del trabajo al interior de las minas y del trabajo de constructores que iniciaron este tipo de infraestructuras desde aquel primer túnel denominado “Porfirio Díaz”, o del Coajín; inaugurado en 1908, en Embajadoras, continuando con los trabajos de entubación y pavimentación del Río Guanajuato, con las calles Belauzarán y Miguel Hidalgo, y otro buen número de túneles viales a finales del siglo XX.

El Boulevard Diego Rivera que después del túnel, desemboca en dos salidas, una hacia Paseo de la Presa o la otra hacia la Escuela Normal.

Se construyó en el siglo XXI, dando fe de que Guanajuato es una ciudad viva y, aunque sea antigua y señorial, sigue en construcción. Por esta nueva avenida se han trazado rutas para carreras de atletismo, automóviles y motocicletas, además de ser utilizada durante el Festival Cervantino para espectáculos al aire libre y cada tarde se ven numerosos deportistas haciendo ejercicio, corriendo o solo paseando y disfrutando del recorrido.

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