Alhóndiga de Granaditas

La Alhóndiga de Granaditas era el orgullo del Intendente español Juan Antonio de Riaño. Esta obra, colocó su primera piedra el 1 de enero de 1798 y fue concluida en 1808.  Representaba el fin de las hambrunas en Guanajuato: sus amplios galerones y crujías almacenarían los granos y provisiones necesarias. Fue diseñado por el constructor Alejandro Durán y Villaseñor, pero fue revisado y realizado por José del Mazo y Avilés. Es una de las primeras obras de estilo neoclásico construidas en el país.

Cuando estalló la gesta de Independencia, el mismo Riaño convirtió la Alhóndiga en el fuerte donde se resguardaron los españoles peninsulares, sus familias y las tropas leales a la Corona. El 28 de septiembre de 1810 se libró aquí la primera batalla entre realistas e insurgentes; Riaño fue una de las primeras víctimas.

La feroz resistencia no impidió una sangrienta victoria de las huestes comandadas por el Cura Hidalgo. El triunfo, como se sabe, se decidió por la valentía del Pípila, el minero guanajuatense que incendió una de las puertas de este sólido y austero edificio.

La Alhóndiga fue también cuartel, prisión, escuela y desde hace medio siglo es Museo Regional de Guanajuato; su contenido histórico se explica en 10 salas. Destacan también los expresivos murales de José Chávez Morado, uno de los principales artistas que ha dado Guanajuato.