Barrio de Pastita

Si viene de Embajadoras, subió seguramente por la calle del Puertecito, como le dicen popularmente a esta acera elevada con pasamanos, lo cual, con humor, permite comparar el paso de los peatones con los muelles de un puerto imaginario y las aguas no son otras que las de las constantes inundaciones que había en siglos pasados.

Las inundaciones que causaban las lluvias de temporada eran cosa que ya sabían los antiguos moradores de estas tierras. Por eso escogieron donde actualmente es Pastita, pues es la pendiente más suave. Es tema de controversia, pero hay quienes aseguran que, antes que los españoles, vivieron aquí antiguos indios de la cultura chupícuara, luego teotihuacanos, toltecas y por supuesto, los aguerridos chichimecas.

Este fue uno de los primeros cuatro barrios de la que después sería la ciudad.

El nombre original era Paxtitlán, voz mexicana que se traduciría como “lugar del paxtle”; paxtle es lo que conocemos como el heno.

Hoy en día Pastita es un agradable barrio que vale la pena recorrer sobre la rivera del arroyo y llegar así hasta el Museo de Olga Costa y José Chávez Morado.

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