Calle del Campanero

Entre la calle Manuel Doblado y Sóstenes Rocha, encontramos una calle enteramente peatonal: la calle del Campanero, sobre la cual encontramos un puente neoclásico, característico de la zona.

Este puente y la rampa contigua no se hicieron debido al paso del río, razón por la cual se construyeron la mayoría de los puentes de la capital, sino que se construyó para ingresar a la casa de Don Mariano Vallejo Valbuena, ya que se había rebajado el nivel de la calle para dar paso a los carruajes, siendo en 1878 cuando se construye dicho puente para salvar el nivel que habían ocasionado estas obras y darle acceso a la residencia mencionada.

Se dice que recibe este nombre debido a que a mediados del siglo XIX un hombre tocaba una campana para anunciar el paso de las carrozas que transitaban por el antiguo Camino Real.

Por este callejón bajó el Cura Miguel Hidalgo con el Ejército Insurgente el 28 de Septiembre de 1810, para ir a tomar la Alhóndiga de Granaditas, pasando frente a la casa de su amigo, el Intendente Juan Antonio de Riaño y Bárcena, quien sería su contrincante ese mismo día.

Al subir esta rampa también se puede seguir por el famoso callejón del Tecolote que sube hacia el cerro de San Miguel, en donde está ubicado el monumento al Pípila que mira hacia la ciudad.

Debajo, en la calle Campanero encontramos cafeterías, hostales y tiendas con un sabor muy cuevanense. Al final de la calle encontramos el Teatro Cervantes y la estatua de Don Quijote y Sancho Panza.

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