Calle del Padre Belaunzarán

Lo que hoy es una vialidad para el paso de automóviles en Guanajuato, en siglos anteriores fue el lecho del río que pasaba por la ciudad.  A sus lados se construyeron grandes muros para encausar las aguas del río. Los puentes que observamos al pasar por esta calle fueron construidos para comunicar distintos barrios de la ciudad. Fue en 1946 cuando se habilitó como avenida.

Utilizando principalmente la tecnología de los barrenos de las minas, en años posteriores se perforaron varias partes laterales de esta calle para crear largos túneles que comunicaran la vía con puntos distantes de la ciudad en distintas direcciones.

Esta calle debe su nombre al fraile franciscano José María de Jesús Belauzarán, a quien se le recuerda por haber salvado la vida de los pobladores de la ciudad cuando el General Félix María Calleja había ordenado su degüello en venganza por haber tomado la Alhóndiga de Granaditas días antes, aquel 28 de septiembre de 1810.  El Padre Belauzarán, con crucifijo en mano salió al encuentro del comisionado para ejecutar la orden del General Calleja y convencerlo de perdonarle la vida a los guanajuatenses.

Aquel acto que salvo la vida de muchos, permaneció por largo tiempo en la memoria de la gente y en conmemoración de este acto legendario, se bautizó un tramo del Río Guanajuato, después habilitado como calle subterránea, con el nombre de Calle del Padre Belauzarán, “El hombre que salvó a Guanajuato”.

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