LA LEYENDA DEL CALLEJÓN DEL MUERTO

Allá por el año de 1740; Cuando el Rey Felipe V otorgo el título de muy noble y muy leal cuidad de Santa Fe y Real de Minas de Guanajuato. Toda la cuidad y todos los trabajadores de la mina de San Bernabe gallos festejaron durante varios días ese nombramiento.  Dos meses después cuando la euforia del nombramiento había pasado y las fiestas se habían terminado; algunos mineros seguían festejando este acontecimiento tan importante.

Donde ahora se encuentran unas canchas deportivas; en el Cerro del Gallo, en ese entonces había muchas nopaleras y matorrales que cubrían todo el Cerro dejando solamente visible la vereda que llegaba hasta el Callejo del Beso y la Plazuela de los Ángeles.

En esas nopaleras un grupo de 5 mineros de San Bernabe construyeron una pequeña choza con  trozos de madera y techos de paja; al terminar su turno en la mina casi todos los días se reunían estos jornaleros en un jacalito improvisado y aprovechaban la oscuridad de la noche para jugar a las cartas y tomar sus bebidas embriagantes sin que nadie los molestara.

Pero una noche; saliendo de la mina de San Bernabe llegaron hasta su jacal, cansados por el largo camino recorrido entre las nopaleras y matorrales comenzaron a beber desmedidamente. En el cobijo de la noche, una plática un tanto acalorada se convirtió en una lucha campal y los golpes no se hicieron esperar. Así duraron un largo rato, discutiendo y golpeándose por charlas sin sentido.

Cuando uno de los mineros, saco de entre sus ropas un enorme cuchillo que portaba para su protección personal. Y con la mirada llena de odio lo clavo en el estómago de su compañero de borrachera, dejándolo mal herido junto con el cuchillo ensangrentado, los demás al ver el asesinato huyeron del lugar y jamás se volvió a saber de ellos. Cuentan los viejos que en las noches se escuchan los gritos de dolor del desafortunado minero. Algunos  transeúntes también comentan que ya pasadas las dos de la madrugada en medio del callejón se aparece una silueta con casco de minero arrastrándose por las escaleras, pidiendo ayuda a quien se le atraviese en su camino. Muchos otros vecinos del lugar aseguran que algunas personas que han tirado basura frente a este callejón se les han aparecido el muerto. Otras noches frente a su casa. La cruz de cantera según cuentas los trasnochadores, es para protegerlos del muerto.

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