Jardín Reforma

Donde antes fuera el corral del convento de Belén aledaño a este espacio,  se construyó un simétrico jardín con fuente de cantera. Se inauguró en 1861 y su trazo estuvo a cargo del arquitecto José Noriega, quien diseñó años después el Teatro Juárez.

Unidas a él se encuentran las plazas de San Fernando y San Roque. En el Jardín Reforma se creó un simpático paseo muy guanajuatense, de calles empinadas, balcones con flores y añejos árboles brindando su generosa sombra.

Años más tarde, en 1875, el propio arquitecto Noriega levantó el arco de entrada al jardín y una serie de columnas de orden jónico. Según la leyenda, aquello era el principio de un nuevo mercado público que se levantaría sobre este jardín, pero después la ciudad se vería recompensada con la construcción del imponente mercado Hidalgo.

El Jardín Reforma ―llamado así desde 1923―, permanece intacto. Ahí están las bancas, la sombra, niños corriendo y el rumor del agua.

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