Monumento y Mirador del Pípila

Si alzamos la vista sobre el caserío de la ciudad, veremos un colosal monumento dominando todo Guanajuato. Entre historias y leyendas se cuenta que lo que hizo el Pípila cambió la historia de México. Con una tea en la mano y cargando una losa, el minero Juan José de los Reyes Martínez Amaro, a quien le decían “Pípila”,  logró llegar hasta la puerta de la Alhóndiga de Granaditas el 28 de septiembre de 1810 y prenderle fuego. Aquello decidió el combate a favor de los insurgentes y prendió el movimiento libertario en toda a Nueva España. Guanajuato no olvidó a su héroe. En 1939 se inauguró en la cima del cerro de San Miguel esta enorme escultura en su honor. Diseñada por el artista Juan Fernando Olaguíbel autor también de la célebre Diana Cazadora  y elaborada en cantera por Agustín Gutiérrez.

Si puede suba, vale el esfuerzo. La vista desde allí es magnífica y permite dimensionar la belleza de Guanajuato y sus principales edificios en el Centro Histórico como la Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato, El Teatro Juárez, el edificio central de la Universidad de Guanajuato, el Jardín Unión, la Alhóndiga de Granaditas, entre otras importantes edificaciones. Al mirador que se encuentra en la balaustrada a los pies del monumento se puede acceder a pie por distintos callejones del Centro Histórico, por automóvil, en camión, urbano o en el funicular.  Tomarse en este sitio la foto panorámica, es esencial por quien  quien visita esta ciudad.  Y si quiere, por unos pesos más, puede subir por una estrecha escalerilla a la espalda del Pípila. Es un punto envidiable para admirar la postal que tarde a tarde ofrece Guanajuato.

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