Presa de San Renovato

Remate del Paseo de la Presa y de la propia Presa de la Olla, la de San Renovato se construyó en 1852 con la finalidad de reforzar a la primera en el servicio que prestaba a la ciudad. Para ello se aprovechó la hendidura natural de las cañadas.

La cortina de la Presa de San Renovato da pie a un romántico y estrecho paseo al que se accede por dos escalinatas y que está cubierto por una pérgola, con pinturas reproducidas en mosaico trazadas originalmente por el pintor Manuel Leal. A sus pies, pero más abajo del nivel de los peatones, están sendas y enormes figuras de un cocodrilo y una víbora, mismas que simbolizan a dos insidiosas y groseras vecinas que peleaban por el agua y cuyo castigo, según la leyenda, fue convertirse en estos animales, pero aún así, siguieron discutiendo como muestran las simpáticas esculturas.

A unos pasos se encuentra el Jardín de las Acacias, donde se levanta la elegante estatua de Miguel Hidalgo y Costilla que Don Porfirio Díaz regaló a la ciudad en 1903.

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