Templo de San Diego

Aunque hoy en día solo vemos el Templo de San Diego en medio de grandes ejemplos de arquitectura histórica en la ciudad, este recinto tuvo una interesante historia que data desde los orígenes de la villa, y una construcción que triplicaba las dimensiones que apreciamos ahora.

En 1663 entraron a la ciudad los fundadores de este templo, los franciscanos descalzos, conocidos con el nombre religioso de San Diego o de San Pedro de Alcántara.  Fue el primer monasterio en este lugar.  Sufrió varios percances como las negativas del rey para su construcción o posteriores amenazas para su vida monacal, pero lo que modificó definitivamente su construcción fueron dos sucesos: Las inundaciones y los cambios políticos del siglo XIX.

El Templo de San Diego,  tuvo que ser reconstruido a consecuencia de las inundaciones que sufrió la capital en el Siglo XVIII. En 1784 tuvieron que elevarse 6 metros sus muros, dejando enterrada la planta original.  Después fue expropiado el convento con la aplicación de las leyes de Reforma, con lo que pasó a ser el Hotel Emporio, que tras ser demolido, comenzó la construcción del Teatro Juárez que actualmente admiramos.  Lo único que conserva actualmente el Templo son tres de las cinco capillas que lo constituían. Aun asi, hay mucho que ver, incluyendo el museo subteraneo donde se puede conocer parte del antiguo convento.

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